La ciudad blanca ha estado sumida en la penumbra en más de una ocasión durante mayo. Los constantes y prolongados apagones que han afectado a diversas zonas de Mérida han provocado molestia, preocupación y, sobre todo, una creciente desesperación entre los habitantes, quienes enfrentan temperaturas de más de 40 grados, sin la posibilidad de usar sus ventiladores, aires acondicionados o siquiera conservar sus alimentos.
En distintas zonas del norte, centro y oriente de la ciudad, los cortes de electricidad han sido reiterados, impredecibles y, según los ciudadanos, sin explicación clara por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Aunque se han recibido reportes y generando folios, la atención ha sido tardía y las respuestas ambiguas, dejando a miles de usuarios sin el servicio durante horas, incluso durante la madrugada.
Los cortes eléctricos en horas de descanso afectan el sueño, la salud y la estabilidad emocional, según refieren vecinos.
A esto se suma el deterioro de electrodomésticos y la pérdida económica silenciosa que se va acumulando en los hogares meridanos.
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FFO

