Unos 130 mil derechohabientes del Infonavit en Yucatán con ingresos menores a dos salarios mínimos podrían acceder próximamente a una vivienda digna mediante el nuevo programa de arrendamiento social, anunció Mauricio Sahuí Rivero, delegado regional del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) en la entidad.
El plan, que arrancará con un censo para ubicar viviendas disponibles, muchas de ellas actualmente abandonadas, ofrecerá a los trabajadores la posibilidad de rentar una casa y acumular esos pagos como parte de un futuro crédito hipotecario.
Se estima que en la primera etapa podrían rescatarse hasta 9 mil 500 inmuebles.
“Este programa no sólo atenderá el rezago habitacional, sino también permitirá recuperar casas que fueron abandonadas por la imposibilidad de seguir pagando, producto de esquemas financieros que antes operaban como si fueran bancarios”, explicó Sahuí Rivero.
El delegado recordó que, en el pasado, los derechohabientes llegaban a pagar hasta cuatro veces el valor real de su vivienda sin llegar a liquidar el adeudo, lo cual generaba incertidumbre jurídica sobre su patrimonio.
“Era un esquema muy agresivo. Hoy eso cambió: ahora el pago es en función del salario mínimo y bajo un modelo de riesgo compartido”, afirmó el delegado regional del Infonavit en Yucatán.
Una de las principales barreras que enfrentan los trabajadores de bajos ingresos es el monto mínimo requerido para acceder a una vivienda, cuyo valor ronda los 550 mil pesos. Para alcanzar esta cifra, se necesitaría comprobar ingresos mayores a dos salarios mínimos, algo fuera del alcance de buena parte de la base trabajadora yucateca.
Por ello, el arrendamiento social busca ser una alternativa viable: el trabajador paga su renta directamente al Infonavit y, si en el futuro reúne los requisitos para obtener un crédito, los pagos realizados se contabilizarán como parte del enganche o abono a la propiedad.
“Ya no será dinero perdido. Lo que paguen de renta les servirá más adelante para adquirir la casa que ya habitan. Es una manera de construir su patrimonio de forma gradual y segura”, enfatizó el delegado Mauricio Sahuí. Entre las ventajas del nuevo programa se contempla que la renta no supere el 30% del ingreso neto del trabajador, y que continúe ahorrando el 5% de su salario en la subcuenta de vivienda, como parte del esquema tradicional de Infonavit.
Sahuí Rivero adelantó que el arrendamiento social podría comenzar a implementarse en junio próximo, por lo que ya se trabaja en la elaboración del censo de viviendas disponibles. Además de ofrecer una solución habitacional para miles de trabajadores, el programa también contribuirá a revitalizar zonas urbanas afectadas por el abandono de viviendas, una problemática recurrente en desarrollos construidos en años anteriores bajo condiciones crediticias poco flexibles.
“Hay producto para ofrecer y hay una demanda real. Este nuevo esquema responde a un enfoque más social, más justo y más alineado con las posibilidades económicas reales de los trabajadores”, concluyó.
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FFO
