En los supermercados y tiendas se pueden encontrar una amplia variedad de productos que se presentan como jamón, pero muchos de ellos distan mucho de serlo. Se trata frecuentemente de preparados cárnicos elaborados con ingredientes de menor valor nutricional y mayor cantidad de aditivos.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) publicó en la Revista del Consumidor información para poder identificar el jamón verdadero y con valor nutricional. Aquí te explicamos.
La normativa mexicana establece que solo pueden comercializarse como jamón aquellos productos fabricados exclusivamente con carne de pierna de cerdo o muslo de pavo. Cuando el etiquetado menciona términos como “preparado cárnico”, “especialidad de carne” o “producto tipo jamón”, estamos ante alternativas de inferior calidad que no cumplen los requisitos para ser considerados jamón auténtico.
Los jamones de verdad se clasifican en categorías según su contenido proteico y graso:
- Los de máxima calidad (Extrafino y Fino) contienen entre 16% y 18% de proteína.
- Las versiones estándar (Preferente y Comercial) oscilan entre 12% y 14%
- Los económicos apenas alcanzan el 10% de proteína
Estas diferencias se traducen en variaciones significativas en el valor nutricional y el precio final del producto.
En un jamón legítimo, el primer componente mencionado debe ser siempre la carne (ya sea de cerdo o pavo). Cuando aparecen en posiciones destacadas elementos como proteínas vegetales (soya), almidones modificados o conservantes como nitritos en altas proporciones, estamos ante productos que priorizan el abaratamiento de costos sobre la calidad nutricional.
Un examen visual y táctil puede darnos pistas importantes:
- Los jamones auténticos presentan una textura firme y fibrosa.
- Su coloración es uniforme, sin tonalidades artificialmente rosadas.
- No desprenden líquido al cortarlos ni tienen aspecto gelatinoso.
Los preparados cárnicos suelen contener niveles elevados de sodio, cuyo consumo está relacionado con problemas cardiovasculares. Además, tienen exceso de aditivos conservantes y menor aporte proteico, aunado a un mayor contenido de rellenos
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan limitar el consumo de estos productos procesados.
Recomendaciones para el consumidor
- Priorizar siempre productos etiquetados claramente como “jamón”.
- Optar por las categorías Extrafino o Fino cuando sea posible.
- Desconfiar de precios notablemente bajos.
- Examinar detenidamente la lista de ingredientes.
- Observar las características físicas del producto.
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