El sector gasero en Yucatán atraviesa una crisis sin precedentes que pone en riesgo el empleo de aproximadamente 800 trabajadores de las siete concesionarias de gas LP que operan en la región, ya que los directivos han comunicado a sus empleados que los ajustes en la plantilla laboral son inevitables, esto como consecuencia de la política de “precio congelado” que la Federación mantiene sobre el kilogramo de este energético doméstico.
El precio máximo actual del kilogramo de gas LP para Yucatán es de 20.45 pesos; para Campeche, de 19.90 pesos y para Quintana Roo, de 21.15 pesos.
Pedro Oxté Conrado, líder de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), confirmó la situación y detalló que los despidos ya han comenzado a implementarse en varias concesionarias.
De acuerdo con el dirigente sindical, el principal problema radica en el precio regulado por la Comisión Reguladora de Energía (CRE), el cual deja un margen de ganancia sumamente bajo para los concesionarios, de apenas 0.22 centavos por kilogramo, cantidad que, según los empresarios, solo permite cubrir costos de operación sin generar rentabilidad suficiente para sostener la plantilla laboral actual.
La crisis ha obligado a algunas concesionarias a reducir drásticamente su servicio de distribución domiciliaria, restringiendo su operación a puntos fijos de venta. Ahora, los consumidores deben trasladarse con sus cilindros de gas para rellenarlos en lugar de recibir el servicio directamente en sus hogares.
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FFO