El martes, OpenAI lanzó su “generador de imágenes más avanzado hasta la fecha”, una herramienta que incluye un “modelo multimodal nativo capaz de generar resultados precisos, exactos y fotorrealistas” y, entre otras cosas, es capaz de replicar el estilo anime japonés de películas como ‘El viaje de Chihiro’, ‘Mi vecino Totoro’ y ‘El niño y la garza’.
Influencers, usuarios comunes, “artistas de IA”, políticos y agencias de gobierno rápidamente se sumaron a la tendencia, a pesar de que Miyazaki- el artista que creó el estilo y de cuyo arte la IA se alimenta- ha tildado a este tipo de imágenes como “un insulto a la vida misma”.
El uso masivo de ChatGPT para crear estas ilustraciones desató un fuerte debate en redes sociales, enfocadas en el costo medioambiental de generarlas, así como su impacto en la protección a los Derechos de Autor y en los artistas de carne y hueso.
El consumo de agua de los modelos de IA se da de manera indirecta. Los servidores que entrenan y ejecutan estos modelos generan mucho calor por lo que necesitan de técnicas para bajar sus temperaturas, las cuales pueden ser mediante sistemas de refrigeración por agua o aire acondicionado.
Un estudio de la Universidad de California 2023 estimó en 2023 que una consulta a ChatGPT consume aproximadamente 500 ml de agua.
Otro estudio, titulado “Haciendo que la IA sea menos sedienta”, calcula que cada imagen generada por IA consume aproximadamente 2 a 5 litros de agua debido a la energía utilizada en los servidores y su enfriamiento.
Esa cantidad multiplicada por millones de usuarios provocaría un impacto acumulado significativo.
El hecho que las distintas inteligencias artificiales sean capaces de imitar cualquier estilo artístico saltándose las regulaciones de derechos de autor ha levantado alertas en el mundo del arte.
El año pasado, más de 11 mil artistas firmaron una carta abierta condenando el uso de arte humano para entrenar IA sin permiso.
En 2016, el propio Hayao Miyazaki, cofundador de Studio Ghibli, expresó su desaprobación de la animación generada con IA y dijo que jamás incorporará esta tecnología a su trabajo.
“Creo firmemente que es un insulto a la vida misma“, expresó el animador en ese entonces.
OpenAI, que ha sido demandada por varios medios de comunicación, escritores y artistas visuales que alegan infracciones de derechos de autor, dijo el miércoles a CNBC que el objetivo de la compañía es “dar a los usuarios la mayor libertad creativa posible”.
En medio de la viralización de las imágenes estilo Ghibli, dos publicaciones generaron aún mayor indignación en redes sociales. Una compartida por la Casa Blanca y otra por el ejército de Israel.
La primera de estas muestras a un agente de migración arrestar a una mujer que llora, identificada como Virginia Basora-Gonzalez, una migrante que fue deportada y que tenía antecedentes de tráfico de fentanilo, según la misma Casa Blanca.
“Ver algo tan brillante, tan magnífico, como el trabajo de Miyazaki ser destrozado para generar algo tan horrible“, dijo la artista puertorriqueña Karla Ortiz sobre esta publicación.
“Completamente indistingible de un feed neo-nazi“, escribió el periodista Séamus Malekafzali.
Por otro lado, las Fuerzas de Defensa de Israel también hicieron uso de imágenes al estilo Ghibli para promocionar su imagen, generando fuertes críticas, a las que además de los expuesto anteriormente, se sumó el hecho de que las obras de Miyazaki y el mismo director han adoptado posturas antibélicas y antiimperialistas.
Te puede interesar: Canadá impondrá contramedidas arancelarias a Estados Unidos
FFO