La humedad en el entorno y las temperaturas altas promueven el crecimiento de microorganismos (bacterias y hongos) en los alimentos, así lo detalla un artículo de la Universidad de California-Agricultura y recursos Naturales (UCANR).
Principalmente, los productos de origen animal y orgánicos caducan pronto, pues no contienen conservadores (sustancias que previenen su descomposición). Por lo tanto, debes tener mayor cuidado al comprarlos y almacenarlos.
Para esto último, la misma UCANR nos advierte sobre la «zona de peligro», que es el rango de temperatura entre los 4° y 60° C. En ese rango, el crecimiento de patógenos es mayor y no le conviene a tus alimentos.
Huevo
Los huevos son un alimento perecedero y es sensible al cambio brusco de temperatura. En él pueden crecen bacterias como la Salmonella, por lo que es importante verificar su fecha preferente de consumo.
Lácteos
La leche y otros lácteos (queso, yogurt o crema) también se echan a perder rápido. Por su cantidad elevada de proteínas, incrementa el riesgo de que las bacterias crezcan, sobre todo si dejan en ambientes calurosos. Después de abrir el envase, la leche puede permanecer refrigerada hasta por 5 días.
Frutas y verduras
Una vez cortadas su duración es de hasta 3 días.
Carnes y pescados
Al momento de descongelar, corta la cantidad que vayas a consumir y mete el resto a la nevera.
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